martes, 15 de abril de 2008

martes con m de mamografía.

Ademas de los seguros privados, que son bastante caros, esta el sistema público Australiano (MEDICARE), que es una mezcla entre el Español y otra cosa.

No hay un médico de cabecera público, con lo cual la visita la pagás pero te lo reintegran, o algunos hacen "bulk bill", porque no hay diferencial y no pagás nada, aunque sean privados.

La seguridad social estipula que la tarifa de un médico de cabecera debería ser X$. Si su tarifa es superior a ese monto, uno paga la factura, y la SS (Medicare) te devuelve lo que ellos cubren y vos te haces cargo de la diferencia. Mi médico de cabecera hace bulk billing así que no le pago.

Como decía el otro día tenía que hacerme chequeos y pruebas. En vez de que me manden la mamografía, y tener que pagarla (en el Mater hospital hay una diferencia que tendría que haberme hecho cargo yo) llamé el miércoles pasado al hospital público, que tienen un
"breast screening center" y es todo free con aparatejos de la última tecnología. La cita era hoy.

Llegué al edificio, que es un anexo al hospital (donde nacieron las bestias). Pequeña recepción y una mujer super amable, que desde que entré me llamó Gabriela. Eso es agradable. Una idiotez pero agradable. Completo unos formularios y me dice... ahora te voy a hacer pasar a la sala de espera. Mi cita era a las 12. llegué 11.55. Aparqué en una de las plazas que tienen reservadas para las pacientes del breast screening center. Tienen 7 plazas.

La sala de espera es una sala amplia, con sillones de cuero, alfombrada, limpia y con aire acondicionado y todo nuevo. Pintada en azules, de un buen gusto sorprendente (recuerdo que es el hospital
público de Rockhampton). Me dice... los servicios a la izquierda. Y me muestra, en la sala de espera, una pared donde hay un micro ondas, una neverita pequeña, dos botes de café instantáneo (uno descafeinado, uno normal), azúcar, sacarina, tres variedades de tes y tres variedades de galletitas dulces. Me dice... mientras esperas, ponete cómoda, hacete un café o algo, en la nevera hay leche normal, descremada y de soja. Si querés revistas ahí tenés de decoración, de jardinería, etc. (no había radiolandias o pronto o amarillistas). Yo tenía la boca abierta mientras me estaba haciendo un café que me salió excepcionalmente bueno.

Esperé menos de 10 minutos y me tocó el turno.

Deje la revista, ya había terminado mi café y entré dispuesta a sufrir como una mártir.
Y todo lo contrario.
Fue perfecto (casi escribo precioso!). La radióloga una genia, me dijo que a veces, cuando aprietan mucho, es porque se les va la mano, o porque las máquinas son muy viejas pero que no debería doler.
No me dolió nada.
Pero nada de nada.
Más allá de una leve molestia en la transversal (no es una posición muy cómoda) el resto, increíble.

Ahora a esperar 10 días.

estas son las cosas que funcionan. Muy muy bien.

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