La brisa de la tarde era suave, y ella miraba por la ventana.
El cielo estaba azul profundo y en el horizonte ya estaban apareciendo los rosas y naranjas del atardecer.
Estaba tranquila, escuchaba la conversación en la mesa de la cocina. Estaban tomando el té.
- Voy a ir para allá en un momento – pensó.
La nena comía tostadas, todos hablaban y se reían.
- No quiero interrumpir.
La ventana estaba abierta de par en par, la cortina volaba con cada ráfaga y ella se agarraba fuerte fuerte.
Había música, los había visto bailando por la tarde.
Cuando terminaron, la nena apareció primero, con la cara llena de mermelada - era prometedor... Después apareció la madre levantando migas de pan del suelo. Por último el padre con la nena mayor sobre los hombros.
La cocina estaba vacía.
Esperó y esperó y esperó mirando el horizonte. Adoraba la anticipación. Una fuerte ráfaga agitó sus alas. Y en un segundo despegó.
Pasó por delante de la nena, esquivó a la madre y se posó en la silla, donde encontró mermelada desparramada.
La vida no podía ser más perfecta.... como le gustaba el otoño....!
ref. ¨de aviones y ex maridos¨...