Era en Bouldercome, un pueblecito enano que ganaderos. Una hacienda que se había vendido y ahora se deshacían de los muebles etc.
Fuimos tempranito, con las chicas. Las subastas son muy largas así que habíamos acordado que íbamos todos a mirar, pedíamos el catálogo, soñábamos con conseguir todo lo que queríamos y luego las chicas y yo nos volvíamos a casa y el dealer este con quien me case haría la revoleada de cabeza.
Habíamos visto una cómoda de cedro en el catalogo on line por la que Douglas, en un momento de debilidad, había incluso sugerido la venta de las chicas al mejor postor. Al final recapacitó y nos quedamos con las bestias...
Llegamos, el catalogo incluía maquinaria de campo, tractores, arados, mesas de pool, de ruleta, de poker... completito. Fuimos a un galpón donde tenían los muebles y etcs y... ahhhhhhh todas esas maravillas de los años 20-30!.. me morí. Había marcos con pinturas que quería comprar para vender, y tríos, jarras de leche y floreros de porcelana inglesa. Había un candelabro de vidrio verde con lágrimas de cristal que me tenía a maltraer (y que sabía que si conseguía no vendería), y por supuesto, la cómoda.
Había miles de cowboys con sombreros y botas (y en vez de caballos 4x4 porsche, lo que no es realmente una buena señal...)
Decidimos los precios que queríamos pagar (sino, en una subasta, no se tiene control). Los escribimos en el catálogo y nos fuimos.
Llegué a casa con las chicas y nos fuimos a jugar abajo. Levanté un par de cocos del suelo (tengo un cocotero!!!) y partí uno. Me costó un montón, y terminé persiguiendo al coco con un instrumento demoníaco para hacer zanjas que no se el nombre pero que me suena que puede llamarse pico?. Las chicas tomaron leche de coco (que no les resultó suficiente y querían más y más y yo ya estaba para ese entonces de ambulancia) y al rato les propuse hacer coquitos.
Subimos y de la mano de Doña Petrona, hicimos coquitos al mejor estilo Havanna (en un mal día). Pero las chicas se los comieron y tan contentas.
Para ese entonces, Doug ya había llamado diciendo que la cómoda estaba por encima de los $700 y había abandonado.
No supe más de él hasta las 2 de la tarde, cuando llegó con cara de frustración. Había un pibe (con tarjeta de registro número 73) que se había comprado todo y más. Douglas le calculaba alrededor de los 10.000 dólares. No consiguió los marcos que queríamos para vender, ni el candelabro que me gustaba tanto, que se vendió por más de 300. Pero si me consiguió dos cosas que ME PEDI para mi propio placer visual. Un marquito doradito que estaba escondidito en una esquina con una acuarela, y una diana art decó en bronce.
Por que no se vendieron por muchísimo, no lo sé, pero tengo el cuadro y tengo mi adorada diana, que siempre quise, y que sabía que algún día iba a tener
Mi chica también esta firmada, pero no encontramos valuaciones ni nada. Y lo que me importa!...