miércoles, 4 de julio de 2007

horacio y la madre que lo pario (aka mario)


Australia tiene un color especial... y lo que yo trago no tiene nombre.

más allá del horario ridículo de las visitas, y la falta de afectividad de los familiares (el lunes vino kathy y me dio un beso y una abrazo... la estoy domando!), ahora tengo que ponerle filtro solar a los perros por la mañana, porque el sol es muy fuerte.
los perros blancos con barrigas rosadas pueden tener cáncer de piel como los humanos. Según el veterinario, mejor pasamos de comprar filtro solar específico para perros, que vale una millonada, y compramos filtro para bebes resistente al agua, que tiene los mismos beneficios y vale una décima del precio.

Hasta aquí bien, claro. No era suficiente con cocinarles y taparlos bien tapaditos por la noche sino que además les pongo cremitas. Pero... no... no es eso lo peor. La zona donde mayor riesgo tienen es en las panzas, con lo cual tengo que ponerle filtro en la panza, pito y bolas. Si. Doug lo hizo el primer día, y andaba un poco incómodo el muchacho. Y yo dije... "déjame esto a mi, que yo se tratar con esos bueyes". Y ahí fui yo con el filtro solar en mano, a desparramarlo por trompa, barriga y demás enseres, y me pareció notar en paco (el que ya de tonto no tiene un pelo) una mueca de ... placer? cuando andaba yo refregoteando al trío maravillas (pito-cojones)

los perros estuvieron super atentos conmigo, y de vez en cuando se me tiraban encima panza arriba SOBONES!. querían más?

en otro orden de cosas (de la naturaleza), doug está haciendo un curso por las mañanas asi que vuelve a casa a las tres y media de la tarde y ya no se vuelve a marchar. Por la noche, después de cenar, nos pusimos a mirar una película ("little children") y para variar, a la mitad, más o menos, decidí irme a dormir. Ya no estoy yo para trasnochadas. Me quité los anteojos, douglas me vino a dar un beso de las buenas noches (esas cosas...) y el se volvió a ver la peli. Y yo tuve una sensación. Y digo sensación porque sin anteojos no veo nada, pero evidentemente, vi una nebulosa que antes no estaba, o una mancha en la pared que no debía estar.

me puse inmediatamente los anteojos, y ahí estaba, una huntsman, arañita inofensiva que caza bichitos (ay... que suerte que tenemos una en casa) del tamaño de la palma de mi mano.

Yo lo llamé a mi caballero andaluz para que la matara. El me dijo que no, que porque, pobrecita (y que además estaba en lo más alto del techo, en esta casa que tiene paredes de casi 5 metros de alto, y que estas arañas no solo no atacan sino que además son beneficiosas) y en realidad, el único argumento de todos los que empleó para no matarla es que cuando algo se acerca ellas saltan. Y menudos saltos pegan. He visto a una de la mitad del tamaño saltar de la mesada al suelo y hacer una carrera veloz por el suelo del salón de la otra casa en un segundo. Y yo odio las arañas. Las detesto con toda mi alma. No hay bicho que me provoque terror parecido. Ni las cucarachas (que no puedo ni matar ni agarrar cuando están muertas) que me repugnan.

Me levanté como un resorte, con la piel de pollo hasta en la nariz, planteándome que hacer... domir en mi pieza con un caballero defensor y una araña en el techo? ir a dormir con una de las chicas donde, en el peor de los casos, yo tendría que asumir el papel de protectora, zapato en mano, viendo como la araña da zancadas a mi alrededor? que dilema!

finalmente, el cansancio y un perro sobre la cama me tranquilizaron. y en ese momento entendí que el precio de una refregada por los genitales de mis perros al día no era un precio demasiado alto por mi integridad física.

Doug todavía miraba la película cuando me desperté sobresaltada (soñando con la araña vengadora) para descubrir que la araña se había marchado. Y no se yo que me intranquiliza más si verla o no saber donde esta... .

la voy a llamar Mario y mientras no me salte encima o no tenga que ponerle filtro solar, veremos como soportamos la convivencia.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Gaab, anduve derivando en tus textos cotidianos, llegué aquí desde "lugar de olvido".
Viví tu sentido del humor, tu obsesión por los caballeros andantes, una alegre aversión por Paris Hilton, casi pruebo la comida que tus hijas agradecen aunque huela a "merde"... ¿Hay algún plato, en el servicio a la carta, de canguro picado fino delivery? ¿o es sólo para dálmatas aristócratas?
Bueno, simplemente quise dejar un cálido comentario porteño, me encantó percibir esa ligera exasperación de una argentina afincada en Australia.

gaab dijo...

El canguro sabe a canguro, carne super fuerte, que no esta mal en hamburguesas pero no es para volverse loco ni parecido. Yo si queres te las hago, pero a mi dame una vaca cow.
quizas si leyeras "tramitator" entenderias la exasperacion y amor que me producen estos australianos.