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miércoles, 27 de junio de 2007

rituales terapéuticos... duelo y zanahoria


Anna y Olivia miran charlie and lola.

es un capítulo que se llama "i will never not ever eat a tomato" (nunca jamas voy a comer tomate). es genial.

mientras, anna salta y salta en el colchón de olivia, que está en el suelo. y me mira y me dice...

- cuando mi grandma sea muy muy muy muy muy muy (lo repitió setenta veces) vieja se va a morir

y yo me quedé por dos segundos cortada, y después dije...

- si, anna.

y me dice...

- y no la voy a ver más.

y le digo...

- no no la vas a ver más, pero siempre te vas a acordar de ella (esto son años de películas dramáticas de cuarta, empezando por andrea del boca y "papá corazón" que era terríiiiiiiible!)

- pero yo no quiero que eso pase, mamá, yo no quiero que grandma se haga muy muy vieja y se muera y no la vea más

y yo buscaba en mi cerebro alguna contestación que la tranquilice y sin darme tiempo, me dice...

- quiero comer una de esas...

que????????
QUE???????
estamos teniendo una conversación metafísica y de repente ve unas zanahorias en la TV y se le va toda la ternura y cara de consternación (estaba al borde de las lágrimas AUTO PROVOCADAS) Y ME DICE QUE QUIERE COMER ZANAHORIAS?

que alguien me explique como funciona el cerebro de los chicos.

domingo, 19 de noviembre de 2006

Ana


Hay cosas que nos afectan mas de lo que deberían. O quizás sería mas adecuado decir que nos afectas más de lo que creíamos.

Hoy a la mañana llamé por teléfono a la casa de Laura, y cuando me atendió se me heló la sangre. La voz, cuando uno conoce a alguien, dice tanto!. Y algo muy malo había pasado en la vida de Laura en las últimas horas, porque su voz estaba quebrada.
Laura, que pasa? Estás bien?
Me dijo que el padre de Ana había fallecido hacía dos días, y acababan de llegar del crematorio.

Al padre de Ana lo habré visto dos o tres veces en mi vida. En Navidad, el casamiento de Begoña y alguna otra vez en casa de Laura y Ana. Así que no es que su muerte me haya afectado a mi particularmente, pero me dolió por Ana, por pensar lo que sentiría. Y por – supongo – trasponer esa muerte a la muerte de mis padres y a la mía con relación a mis hijas.

Tanto pense hoy en esto que me hizo tomar una decisión sobre algo que venía dando vueltas hacia unos días. Y aunque suene terrible, lo agradezco, porque me tenía a maltraer.
Voy a llamarla en un rato, y decir un par de obviedades, porque nada de lo que pueda decir va a abrirle el cielo, ni voy a poder darle una visión alentadora, ni siquiera creo que pueda llegar a hacerla sentir mejor, pero al menos, supongo, el llamado dirá algo así como “me gustaría estar, aunque no puedo, me gustaría que no doliera, pero duele, me gustaría que no hubiese pasado, pero pasó”.