Pero había un silencio de esos... demasiado callada, demasiado silenciosa, demasiado todo.
Me fui a ver que estaba haciendo y me la encontré sentada en la silla, con la tijera en la mano, jugando a ser coiffeur.
No sabía que hacer primero, si mirarle el pelo, aguantar la risa (quién no se cortó el pelo alguna vez?) o sacarle la tijera.
Llegué a tiempo y solo atinó a hacerse el flequillo, que según ella, era su intención. Le queda gracioso, y ella está feliz con su nuevo look.
Ella me pregunta si me gusta, y le digo que si, pero tengo también que decirle que la próxima vez me diga, así vamos a la peluquera. Si le digo que me encanta, como dice mamá, se va a entusiasmar y seguirá a tijeretazo limpio hasta llegar a tener un look marine. O lo que es peor, se entusiasma con el pelo a su hermana.
con ese flequillito parece más trasto.
1 comentario:
have to say it again - the fringe is perfect for Anna.
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