viernes, 9 de enero de 2009

Ayer a la mañana Olivia todavía dormía a las 9 am, y Anna estaba teóricamente dibujando en la cocina.

Pero había un silencio de esos... demasiado callada, demasiado silenciosa, demasiado todo.

Me fui a ver que estaba haciendo y me la encontré sentada en la silla, con la tijera en la mano, jugando a ser coiffeur.

No sabía que hacer primero, si mirarle el pelo, aguantar la risa (quién no se cortó el pelo alguna vez?) o sacarle la tijera.

Llegué a tiempo y solo atinó a hacerse el flequillo, que según ella, era su intención. Le queda gracioso, y ella está feliz con su nuevo look.

Ella me pregunta si me gusta, y le digo que si, pero tengo también que decirle que la próxima vez me diga, así vamos a la peluquera. Si le digo que me encanta, como dice mamá, se va a entusiasmar y seguirá a tijeretazo limpio hasta llegar a tener un look marine. O lo que es peor, se entusiasma con el pelo a su hermana.

con ese flequillito parece más trasto.


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1 comentario:

manda dijo...

have to say it again - the fringe is perfect for Anna.