domingo, 17 de diciembre de 2006

Mi Familia

Durante cuatro meses estuve descuartizando a la familia de Douglas. Me parece que es justo y necesario hacer un mea culpa y presentar a los especimenes de la mía.
Sin embargo, esta es una historia no solo peculiar, sino bastante privada, que solo entenderán mis padres y hermana, por lo que mi consejo es que abandonen ahora, mientras están a tiempo. Al final, lo más probable es que esta rama de mi familia se hayan quedado con sus datos de la seguridad social, domicilio, y teléfonos varios.

Capítulo uno

La tía Adelaida, la prima Bolaina y el pobre Julio Ricardo. (La autora ha cambiado los nombres por cuestiones legales)

Tengo una tía abuela. Esta tía abuela que tengo y que vive en Mendoza, tiene dos hijos. A mi tía abuela la llamaremos Tía Adelaida, a su hija, la prima Bolaina y a su hijo, el primo Julio Ricardo.

Tengo memoria de ser muy muy chiquita y de mis padres haberme llevado a Mendoza, y yo estar en una casa, con una señora muy mayor, y me dieron un vaso de 7up que tenía un gusto delicioso. Muy de vez en cuando, cuando tomo sprite o 7 up siento el mismo sabor, que no sé cuanto tiene de real y cuando de fantasía. Ni siquiera se si fui a Mendoza de pequeña.

A veces la tía Adelaida pasaba por Buenos Aires con toda la familia. Recuerdo al primo Julio Ricardo colgándose de las cortinas del living al mejor estilo Tarzán, y los padres no decir nada. Recuerdo estar subidos a una armario donde iban los botellones de gas, y él empujarme al terreno de al lado de casa y yo hacerme mierda el tobillo.
Recuerdo al primo JR (MALO COMO EL DE DALLAS!) con un papel encendido corriendo por casa.
JR es más chico que yo, y más chico que su hermana.

No recuerdo demasiado a la prima Bolaina de cuando JR era Tarzán, pero si de cuando éramos más mayores. Bolaina no era salvaje. Bolaina era culta, y siempre incluía alguna palabra en alemán para dar la nota. “Goethe”, decía, siempre Goethe y ponía boquita de culo de pollo. El pelo largo, muy bonita, pecas, ojos claros, verdes, creo pero no estoy muy segura (quizás la imagen que tengo de ella de chica está tan filtrada como el sabor de la 7up y Trazan con antorcha). Me acuerdo que no me pegaba que tuviera acento mendocino.

El padre murió en algún momento, y yo no lo tengo registrado en lo más mínimo, y su madre, absolutamente loable, sacó a los chicos adelante. Mujer fuerte, profesora universitaria, creó el concepto de “libreta negra” ella solita. Se dedicó a viajar por el mundo con una libreta fatídica en la que apuntaba nombres y teléfonos de todas las personas que se cruzaban por su camino. Y hacía uso de ellos. Era una guia bed & breakfast gratis del mundo.

Cuando yo tenía 15 años tuve hepatitis y pasaron por casa de mis padres de camino a Brasil. Andaban con una casa rodante, y a mi me pareció fascinante. Por supuesto, visto y considerando que yo tenía hepatitis, me invitaron a ir, pero-porque yo no podía. El viaje me seducía cantidad, pero más me seducía la prima Bolaina. Yo no tengo mucha familia, y menos gente de mi edad, así que ella era lo más cercano que podía yo tener a una prima, aunque viviera en Mendoza. Y quería y quería pero nunca se dio.

Mención aparte merece otra ramita de esta familia paterna mía, que tiene su intríngulis. Porque ahí también hay un primo (Guille) que ya no es Guille, sino que deber ser un big big Guillermo. Y que se que anda por el mundo, pero no tengo muy claro donde. Y también es mi familia, o al menos, mi sangre, y este desastre genealógico lo borró del panorama.
En algún momento del secundario, me toco ir a Mendoza porque había algo religioso. No me acuerdo ni siquiera con quien fui... con acción católica? con las monjas de mi cole?. Como ellos vivían en Mendoza, me tomé una tarde libre y fui a ver a la Tía Adelaida (porque ninguno de los dos hijos tuvo la deferencia de estar ahí para verme) y ella me paseó por el cementerio para ver a los ancestros de no sé quien, y luego por un camino de cornisa de la cordillera para ver DE LEJOS el refugio de montaña donde estaba la prima Bolaina con sus amigas esquiando (!).

Creo que fue ahí cuando me di cuenta (soy un poco lenta de entendederas) que la posibilidad de entablar una relación con la prima era nula, y ni hablar del primo JR, que nunca me interesó.

Silencio sepulcral de los 16 o 17 más o menos hasta los veinti pico, que yo estaba ya casada y ella estaba en Alemania, creo, y venía a Buenos Aires. La tía Adelaida llamó a mi casa diciendo que la prima Bolaina estaba en Buenos Aires, y que "podía atenderme" de tal a tal hora en un hotel de capital. Al principio dije... ok... pero al rato empecé a entrar en estado de ebullición... pero, pero... que es eso de "me puede atender", tipo cargo honorífico de la municipalidad?? Me cabreé y no fui. Dije... lo siento, pero los horarios de atención me vienen mal, y no puedo ir... la tía NO ESTABA CONTENTA porque use esas palabras.

Desde entonces, tuuuuuuuuuuuuuuuuuuu del otro lado de la línea hasta...

Mis padres siguieron en contacto con ellos. Especialmente con la madre. Y especialmente porque la prima Bolaina se casó con un diplomático brasilero así que la tía fue y vino muchas veces al aeropuerto y paraba algunas en la casa de mis padres.

Durante unos cuantos años destinaron a su marido a Suiza, así que éramos casi vecinas, yo en esa época estaba viviendo en Madrid. Ni un mensaje, ni un "estoy aquí", nada.

Pero cuando me mudé a Australia, y ellos estaban por cambiar de destino, uno de los destinos posibles fue Australia, y de repente apareció un mensaje de la prima Bolaina en mi mail. QUE? Hola prima Bolaina, donde estuviste toda mi vida?

Al mismo tiempo, pero en otro lugar del planeta....

La tía Adelaida estaba bombardeando a mis padres con mensajes y preguntas sobre mi paradero, mi dirección, mi teléfono, mi número de documento y mi talla de sujetador, apellido del cónyuge, profesión, etc. Y primo JR, el pobre mandado, también hizo lo suyo, preguntando sobre la prima Gabriela, tan querida y añorada.

No contestamos. Mis padres contestaron con evasivas yo no contesté pero al quinto mensaje de la prima, le mande un cortarostro virtual preguntando QUE NECESITAS. En respuesta me contestó terriblemente ofendida, que no necesitaba nada, que solo quería entablar contacto conmigo. Le dije Ah. y otra vez... la nada.

Mientras mamá estaba en casa cuando nació Olivia, en el 2005, papá se quedó en Buenos Aires vigilando la guarida. La prima Bolaina viajó a Buenos Aires con su progenie. Y lo invitaron a papá a “pasarse” por el aeropuerto a ver a su santidad. Papá fue, total, lo tenía a cinco minutos, y en vez de subir a la confitería o tomarse un café de paraditos, o algo! ella dijo...
-no tengo tiempo, me voy me voy
y dejó a papá compuesto y sin novia en la terminal internacional.

Papá se enojó, mama enfureció y yo no hice nada, total, la de “su santidad atiende” ya me la habían hecho a mí hacía 15 años.

Esta vez, ninguno se puso en contacto con ellos. Pero... como el guadiana, siempre aparecen, y la prima Bolaina mandó un mensaje intentando restablecer contacto con mis padres, y de paso, diciendo que había querido invitarme a Suiza cuando ella estaba allí pero que se le cortó la comunicación (¿qué?) y pidiéndoles que me pasaran su email, así yo le escribía a Canadá.
También nos invitó a todos a ir a visitarla (como si se me hubiera perdido algo por ahí).
Bonito mensaje.
Le escribí, agradeciendo el interés, mostrándole a mis hijas, declinando la invitación tan amable y NO invitándola a mi casa. Mis padres tienen el paraguas abierto, esperando saber que es lo que la familia monster quiere de ellos. Porque algo se está cocinando en el caldero... Yo...? yo estoy esperando que me toquen el timbre y aparezca la versión mendocina de Mary Poppins después de la gripe, con el paraguas y el maletín de médico, aterrizando en casa...