
El viernes al medio día fuimos a MacDonalds.
No vamos nunca, y por lo general, ni las chicas ni nosotros comemos hamburguesas. No porque no podría comer una todas las semanas, me encantan! pero preferimos que las chicas no coman así que nosotros tampoco.
El viernes, después de tener a Olivia tres días con fiebre por las noches y pesada pesada durante el día, y coincidiendo esos días con un ataque de pintura que me dio, esperando que nos arreglen el techo (pinte un lateral exterior de la casa y el sleep out, que es el estudio/sala de juegos asi que estaba agotaita) allí fuimos.
Me comí (devoré) la hamburguesa, al igual que Doug, pero Anna desde que puso el pie en el playground no paró.
Corrió subió bajó. De hamburguesa nada. Comió un par de patatas fritas y un trago de 7up. Y siguió corriendo. Y hablaba con todo el mundo, y corría detrás de los críos, y los críos la perseguían. Y jugaba como si conociera a esos enanos de toda la vida.
Yo tenía el periódico, asi que miraba por encima de las gafas y el periódico, y me alucinaba la confianza.
Nena, nena! gritaba... A QUE NO ME AGARRAS!?!!!!!!! (gi'irl gi'irl... you cant catch me)
y todos subían y todos bajaban.
Yo, cuadriculada, le pregunté ¿cómo se llama esa nena? y me dijo... no se...mami! y le digo (por que?) preguntale! y me dice... no me importa!.
Y claro... si no se estaban jurando amistad eterna, lo único que hacían era bajar por el tobogán, y subir a una torre. Hablaban, se reían, y jugaban, y se llamaban "nena" la una a la otra.
Me imaginé a mi misma, y a todo el mundo, en realidad, salvo raras excepciones, donde necesitamos romper el hielo, presentaciones, tiempo, entrar en confianza, necesitamos garantías y juramentos para relacionarnos con otros especímenes.
Los chicos en cambio, juegan. Será que no tienen experiencia en desengaños? será que no esperan más de lo que se les ofrece?
Mi estudio sociológico del playground de Mac Donalds fue interrumpido por Doug que vino con Olivia en brazos, le levantó la camiseta y le vi el salpullido en todo el cuerpo. Rubeola.
La llevamos a casa mientras Anna se fue sin preocuparse mucho en intercambiar direcciones de email o teléfono con los críos con los que jugaban. Pero una de las nenas me dijo...
El viernes, después de tener a Olivia tres días con fiebre por las noches y pesada pesada durante el día, y coincidiendo esos días con un ataque de pintura que me dio, esperando que nos arreglen el techo (pinte un lateral exterior de la casa y el sleep out, que es el estudio/sala de juegos asi que estaba agotaita) allí fuimos.
Me comí (devoré) la hamburguesa, al igual que Doug, pero Anna desde que puso el pie en el playground no paró.
Corrió subió bajó. De hamburguesa nada. Comió un par de patatas fritas y un trago de 7up. Y siguió corriendo. Y hablaba con todo el mundo, y corría detrás de los críos, y los críos la perseguían. Y jugaba como si conociera a esos enanos de toda la vida.
Yo tenía el periódico, asi que miraba por encima de las gafas y el periódico, y me alucinaba la confianza.
Nena, nena! gritaba... A QUE NO ME AGARRAS!?!!!!!!! (gi'irl gi'irl... you cant catch me)
y todos subían y todos bajaban.
Yo, cuadriculada, le pregunté ¿cómo se llama esa nena? y me dijo... no se...mami! y le digo (por que?) preguntale! y me dice... no me importa!.
Y claro... si no se estaban jurando amistad eterna, lo único que hacían era bajar por el tobogán, y subir a una torre. Hablaban, se reían, y jugaban, y se llamaban "nena" la una a la otra.
Me imaginé a mi misma, y a todo el mundo, en realidad, salvo raras excepciones, donde necesitamos romper el hielo, presentaciones, tiempo, entrar en confianza, necesitamos garantías y juramentos para relacionarnos con otros especímenes.
Los chicos en cambio, juegan. Será que no tienen experiencia en desengaños? será que no esperan más de lo que se les ofrece?
Mi estudio sociológico del playground de Mac Donalds fue interrumpido por Doug que vino con Olivia en brazos, le levantó la camiseta y le vi el salpullido en todo el cuerpo. Rubeola.
La llevamos a casa mientras Anna se fue sin preocuparse mucho en intercambiar direcciones de email o teléfono con los críos con los que jugaban. Pero una de las nenas me dijo...
ella va a venir mañana? le dije que no lo creía, y me dijo...
si viene, yo voy a estar
(y no voy a entrar a analizar la calidad de la alimentación de esa criatura, pero es para temblar...)
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