
Primer domingo de Agosto... The Swap... esa feria gigante de antiguedades y cosas de segunda mano. Como todos los años fuimos, pero esta vez fuimos a vender.
Habíamos reservado un localcillo en el Pabellón Walter Pierce. 3m x 3m. Ayer había que montarlo y la feria empezaba hoy a las 6 am. Por la mañana llevamos todo, lo amontonamos, lo acomodamos como mejor nos parecio y por la tarde Doug se quedó porque había movimiento. No estaba abierto al público pero había mucho dealer que andaba por los locales relojeando. Vendimos 1 mesa de luz, una cómodita y algo más que no me acuerdo.
Hoy por la mañana Doug fue temprano, sobre las 5, a hacer últimos retoques y a las 5.45 am abrieron las puertas.
Apenas se levantaron las chicas, las llevé a casa de GM y me fui derecho a la feria. Cuando llegué la mitad de las cosas se habían vendido. Doug se fue a buscar café y vendí algo. Y luego le dije que se fuera a dar una vuelta porque así veía que vendían. Además, como sabía que Tiff iba a pasarse por ahí, quería que primero él se fuera a pasear un poco para después poder ir yo con ella a caminar.

A esas alturas todo lo grande estaba vendido, a excepción de esto, que le habíamos puesto un precio bastante exhorbitante porque me lo quería quedar pero por ese precio lo hubiera dejado ir.
Pasó Tiff, nos fuimos a caminar, volví vendimos dos chuminadas más y quedamos así:

Vendimos todo a excepción del mueble ridículamente caro y una silla del demonio que tenía agujeros de carcoma y la gente, aunque la carcoma este muerta y requete exterminada, le huye como a la lepra.
Fue un día feliz. El ambiente, la gente amable, vendiendo (porque sino, hubiera sido un embole!). El dinero, obvio. Y luego las caminatas, la búsqueda del tesoro.

La verdad es que buscamos poco y nada porque para tesoros el del día anterior.
Cuando estábamos descargando los muebles, nuestro "vecino" de enfrente descargó un tocador (2 cajones pequeños, 2 grandes y un espejo enorme) precioso, de roble, con talla, un sueño, y en perfecto estado. Lo vi y me enamoré. Fui corriendo al camión, donde estaba el tío (descargando más muebles) y aterrada de que alguien lo viera primero, le pregunto cuanto quiere. Me dice... -no lo voy a vender caro... bla bla bla... no se.
-Cuanto.
-blablabla.
Y me dice...
-hazme una oferta
le digo que yo soy mujer y tonta, y que los temas de dinero los lleva mi marido. Que soy una mandada, que no entiendo de antigüedades ni de nada, solo se que es bonito. El pobre hombre se apiadó de mi y me dijo $140. La boca formó un SI enorme pero me contuve y contra oferté 130. Total... Y dijo SI.
Y así fue como me traje uno de los muebles más bonitos que habitarán esta casa y por un precio de ridiculez.
Ya tenemos reservado el mismo espacio para el año que viene. Pero nos expansionamos, y abarcaremos también el de al lado, asi que podremos llenar un 3x6
Y luego... conquistaremos el mundo entero
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