
Siete de julio, San Fermín... (aunque pamplona me queda un poco lejos).
Esta mañana fuimos a un par de garage sales. No demasiados (4) porque la grandma estaba resfriadada, que traducido significa "no cuido a las chicas hoy por la mañana porque estoy cansada luego de dos semanas con los otros tres nietos en casa".
No compramos nada excepto una librería de los '40s, pintadita de blanco, muy parecida en estilo a una que había comprado para el sleep out que sirve de librería de las chicas. En realidad, no son librerías, sino que son muebles de cocina, creo yo. Esta en particular tiene puertecitas pero la otra, la del sleep out no. Y tiene en una punta estantes curvos. Yo las amo con locura, pero están todas pintadas, y no me da a mi por despintarlas. Tengo tanto por pintar en esta casa, que de solo pensar en ponerme a despintar un mueble con estantes me da un espasmo.
La fue a buscar douglas y lo que iba a ser una librería para la hab de invitados (escritorio o lo que sea que vaya a ser, porque los planes cambian cada dos días) pasó a ser mueble decorativo en la habitación de olivia, porque queda que ni pintada debajo del espejo, toda repleta de muñecos de peluche (que mis nenas no tiene, casi...) dos estantes con libros que tenía aún en cajas y en el otro estante con juguetes.
El problema de la gente como yo, que guarda cosas en los libros, es que cada vez que hace reorganización o mudanza se tira setenta años moviendo cajas de libros porque se entretiene mirando cosas del pasado. Yo me encontré hoy con una serie de fotos que tomé en el 87, cuando me fui de viaje a Europa.
Las chicas están en la ducha y me llaman así que no me entretengo más. Sábado, los perros están abajo jugando, las chicas se bañan, Douglas las vigila y yo me escapé de la reorganización de las habitaciones para escribir esto. O como excusa, para parar un momento, que hace horas que estoy moviendo cosas.
y lo que me gusta
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