Olivia cree que hay que peinar a todo el mundo... Terminando con la casa, decidimos pintar el techo.
Los techos en las casas acá son de chapa, y los viejos, de asbestos. Algunos están en buen estado, otros no tanto. El de mi casa no esta en mal estado, no tiene fisuras ni nada, pero en noviembre del año pasado Doug había decidido limpiar las canaletas que estaban llenas de hojas secas, y traspaso una de las hojas del techo, y fue a parar a una viga. Gracioso pensándolo ahora pero en realidad fue un susto de aquellos, porque yo estaba con Anna en brazos, abajo, y estaba hablando con él, lo distraje (me dice siempre) y de repente, desapareció de mi vista.
Seguro, luchas intestinas, y arreglaron el techo, pero no pueden poner una plancha de asbestos (esta prohibido) así que tuvo que ser colorbond, que tiene otro tipo de perfil, etc. Y pese a que el color se aproximaba, y el perfil también, visto desde abajo era como un dolor de muelas, como un cartel de una pizzería. Un espanto.
ASI que pedimos presupuesto para que pintaran el techo de un verde “heritage” (o verde ingles). Y empezaron el lunes a la mañana. Mientras nos fuimos al correo, dijimos... “por fin vemos el fin”. Estamos terminando. Ya esta... dos retoques, ponemos los pomos que compramos para las puertas del armario de la habitación, el aire acondicionado, y un toquecito de pintura en el baño y sale para la venta.
Cuando llegamos a casa miramos el techo embobados, y dijimos... que liiiiiiiiiiiiindo!!!!!!!! Estaba precioso.
Y aparece el canta mañanas del pintor, alias pocas luces, y dice...
Tío... que el techo tiene un agujero acá...
Qué???? Cómo un agujero?
Y mi cabeza fue a un coco volador, un pollo congelado cayendo de un avión, un meteorito, un misil. Cualquiera. Hasta que dice... Pise mal y me caí.
Es como si por el agujero del techo se me hubiesen ido las fuerzas. Raro raro. Pero me cansó.
Yo se que es una especie de enfermedad lo mío, porque a mí ME GUSTA cambiar de casa, y me gusta el embolado de la obra, y elegir cosas, y la pintura y todo eso, pero después hay un momento en que no doy mas, y digo nunca nunca mas... odio esto.... quiero vivir en la misma casa para siempre, y no moverme nunca jamás, y no quiero mover ni siquiera una mesa de lugar, o una silla. Todo igual igual para siempre jamás.
Pero no me lo cree ni el que menos me conoce, porque después me agarra el telele y empiezo a mover un sillón y una mesa, y el cuadro. Es mas, muevo un cuadro y soy capaz de mover todo el salón para que acompañe al ese cuadro en ese rincón, y eso es lo enfermizo (eso se lo debo a mis padres, que no son demasiado sedentarios, claro).
Salí otra vez a hacer de poli malo, y le dije al tipo que o se hacía cargo del arreglo del techo o no le pagábamos el arreglo. Mascullo, dijo alguna que otra grosería y yo me fui y le deje la charla mas suave a Doug. Es bueno que me puedan tildar de “la loca”. Lo que quedo claro es que nosotros no pagábamos el arreglo más la pintura.
Entre con las chicas y me puse a llorar. De cansancio, creo, porque no es que esto me hubiese afectado realmente. Creo que llore de cansancio y decepción. O quizás lloré por haber sido lo suficientemente ingenua para pensar que iba a ser “asi” de fácil.
Por pensar que estaba todo listo, porque olvidarme que nada es lineal, todo tiene que ser triplica puntos palabra.
Después entro Doug y me dijo que todo iba a estar bien y yo creo que opté convenientemente por creerle. Entre tanto, Anna preguntaba porque yo estaba llorando, y le digo “porque el pintor es un tarado y nos rompió el techo” y me dice... “yo creo que tenemos que hablar con su mama para que lo ponga en penitencia”...
Esto fue el lunes, hoy es jueves, y mañana posiblemente arreglen el techo. Ya se me paso, por supuesto, es mas, que ni me acuerdo!
Los techos en las casas acá son de chapa, y los viejos, de asbestos. Algunos están en buen estado, otros no tanto. El de mi casa no esta en mal estado, no tiene fisuras ni nada, pero en noviembre del año pasado Doug había decidido limpiar las canaletas que estaban llenas de hojas secas, y traspaso una de las hojas del techo, y fue a parar a una viga. Gracioso pensándolo ahora pero en realidad fue un susto de aquellos, porque yo estaba con Anna en brazos, abajo, y estaba hablando con él, lo distraje (me dice siempre) y de repente, desapareció de mi vista.
Seguro, luchas intestinas, y arreglaron el techo, pero no pueden poner una plancha de asbestos (esta prohibido) así que tuvo que ser colorbond, que tiene otro tipo de perfil, etc. Y pese a que el color se aproximaba, y el perfil también, visto desde abajo era como un dolor de muelas, como un cartel de una pizzería. Un espanto.
ASI que pedimos presupuesto para que pintaran el techo de un verde “heritage” (o verde ingles). Y empezaron el lunes a la mañana. Mientras nos fuimos al correo, dijimos... “por fin vemos el fin”. Estamos terminando. Ya esta... dos retoques, ponemos los pomos que compramos para las puertas del armario de la habitación, el aire acondicionado, y un toquecito de pintura en el baño y sale para la venta.
Cuando llegamos a casa miramos el techo embobados, y dijimos... que liiiiiiiiiiiiindo!!!!!!!! Estaba precioso.
Y aparece el canta mañanas del pintor, alias pocas luces, y dice...
Tío... que el techo tiene un agujero acá...
Qué???? Cómo un agujero?
Y mi cabeza fue a un coco volador, un pollo congelado cayendo de un avión, un meteorito, un misil. Cualquiera. Hasta que dice... Pise mal y me caí.
Es como si por el agujero del techo se me hubiesen ido las fuerzas. Raro raro. Pero me cansó.
Yo se que es una especie de enfermedad lo mío, porque a mí ME GUSTA cambiar de casa, y me gusta el embolado de la obra, y elegir cosas, y la pintura y todo eso, pero después hay un momento en que no doy mas, y digo nunca nunca mas... odio esto.... quiero vivir en la misma casa para siempre, y no moverme nunca jamás, y no quiero mover ni siquiera una mesa de lugar, o una silla. Todo igual igual para siempre jamás.
Pero no me lo cree ni el que menos me conoce, porque después me agarra el telele y empiezo a mover un sillón y una mesa, y el cuadro. Es mas, muevo un cuadro y soy capaz de mover todo el salón para que acompañe al ese cuadro en ese rincón, y eso es lo enfermizo (eso se lo debo a mis padres, que no son demasiado sedentarios, claro).
Salí otra vez a hacer de poli malo, y le dije al tipo que o se hacía cargo del arreglo del techo o no le pagábamos el arreglo. Mascullo, dijo alguna que otra grosería y yo me fui y le deje la charla mas suave a Doug. Es bueno que me puedan tildar de “la loca”. Lo que quedo claro es que nosotros no pagábamos el arreglo más la pintura.
Entre con las chicas y me puse a llorar. De cansancio, creo, porque no es que esto me hubiese afectado realmente. Creo que llore de cansancio y decepción. O quizás lloré por haber sido lo suficientemente ingenua para pensar que iba a ser “asi” de fácil.
Por pensar que estaba todo listo, porque olvidarme que nada es lineal, todo tiene que ser triplica puntos palabra.
Después entro Doug y me dijo que todo iba a estar bien y yo creo que opté convenientemente por creerle. Entre tanto, Anna preguntaba porque yo estaba llorando, y le digo “porque el pintor es un tarado y nos rompió el techo” y me dice... “yo creo que tenemos que hablar con su mama para que lo ponga en penitencia”...
Esto fue el lunes, hoy es jueves, y mañana posiblemente arreglen el techo. Ya se me paso, por supuesto, es mas, que ni me acuerdo!
Entre tanto, ayer nos llamaron de la guarde diciendo que Anna se estaba rascando mucho la cabeza, y que la revisaron y encontraron un par de huevitos.
Anna con aceites en el coco...BASTAAAAAAAAAA no quiero mas estos piojos, y rascarnos, y pensar que nuestras cabezas son criaderos, y andar con lociones aceitosas, y pringosas, y olorosas. Yo no quiero esto! No no no no. Creo que prefiero parásitos, tenia, cualquier cosa pero no piojos. Son indestructibles, es como alien. Procrean. Se pegan. Me pican. Encima me dan alergia, y Douglas le pone voluntad buscando huevos pero digamos que no es el más habilidoso (aunque no puedo decir yo mucho, luego de que Anna tiene otra vez!).
No me voy a olvidar nunca de un dicho que le escuché a la madre de Lola que me viene que ni pintado... paciencia y piojos, que la noche es larga y hay mucho que rascarse...

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