jueves, 19 de febrero de 2009
La Foto
Estas fotos de Nueva York fueron tomadas en las Navidades del 87. Volamos el 25 de diciembre y pasamos Año nuevo en casa de Joannie y Hank, con Baby y Miguel. Fue un muy buen viaje ese viaje a NY, y esa ciudad me impresionó como pocas. Mañana es el cumple de mi tía Baby (feliz cumple!), quizás un cumpleaños más difícil que de costumbre.
Mirando las fotos, me acordé mucho de Joannie.
Hace un par de días nos entregaron un convertidor de negativos a digital y estoy revisitando mi pasado.
En la separación de bienes yo me traje muchos negativos y mi X se quedó con las fotos (siempre haciendo negocios brillantes, yo) así que como no voy a mandar las fotos a revelar (cuando hicimos esta repartija hace 8 años no existían las cámaras digitales!) compramos este aparatejo. La calidad es bastante mala, pero eso es solo porque pagué $99. Los hay de mucho más valor y seguro la calidad es buenísima.
El ejercicio de escanear mi pasado es interesante. Hay pilas y pilas de negativos de los viajes a los pueblos de España y el más allá. No se ni lo que tengo (algunos álbumes rapiñé). A medida que miraba negativos me iba angustiando o alegrando (más angustia que alegría, la verdad sea dicha).
Hay fotos de Anne, Laura, Lola y yo fumando en el cafecito que estaba justo frente al correo, en la calle de Alcalá, al lado de la casa de las Américas. Como se llamaba ese café? lo cerraron. Cuando el café estaba abierto el edificio donde ahora está la casa de las américas era solo edificio en el que se veían frecuentemente fantasmas...
Descubrí que cuando tenía veinte años pensaba que era gorda y la verdad es que estaba loca. Hay fotos mías en París que miro y no entiendo en que estaba pensando. Como una especie de pre anorexia cerebral.
También descubrí que más allá de las horribles vestimentas que he lucido a lo largo de la historia, y cortes de pelo esperpénticos, lo peor de todo, lo que más me rechina y me horririza son las gafas. En que estaba pensando yo cuando me ponía unas gafotas enormes y redondas, como de bibliotecaria? horror.
En este período sedentario de mi vida, donde los viajes no sólo son económicamente dificultosos sino también mentalmente agotadores, revisitar los pueblos y ciudades, los valles y monasterios a golpe de digitalización se me hace hasta doloroso.
Cada cierto tiempo digo que sigo estando contenta con la decisión tomada. Pero como lo cortés no quita lo valiente, al mismo tiempo echo de menos la geografía Española. La vecindad de todo. Y la vejez de la piedra. La historia.
El dolor proviene de la ausencia de muchos, que echo en falta y del recuerdo de un tiempo no muy feliz, que indefectiblemente asocio al lugar, aunque el lugar no haya contribuido en nada.
Fotos, tiempo, recuerdos en papel que no hacen más que abrir enormes archivos en la cabeza.
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1 comentario:
Lo pasado pisado suele ser una buena manera de no ir a meter mano en esas imagenes que abren puertas hacia la angustia mezclada con sonrisas. Por algo necesitaste releer esas paginas. Y estuvo bueno que lo hayas hecho. Quizas ahora si puedas pisar lo pasado. Las fotos son lindas. De golpe me dieron ganas de verte. Un abrazo, Vale
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