viernes, 3 de octubre de 2008

Guille escribió. Anda ocupado, entregaron un documento o estudio o informe o lo que sea (paper) a ver si lo publican en una revista.

Pero no va de eso el mensaje.
El mensaje va de que su hijo, de 12, va al cole en Barcelona. Y ayer le ganó un partido de ping pong a un super cool de la clase, esos que existen en todos los colegios, en todos los trabajos, en todos los barrios. Voy a copiar lo que dijo guille en el mensaje.

“El sábado hay puertas abiertas en el Instituto y vendrán todos los críos del cole. Sabes lo que paso? Ayer Ignacio estaba jugando al ping pong con unos compañeros y a uno que es el mas chulo y todos lo quieren tener de amigo, Ignacio le ganó y el pendejo del orto convenció a otros chicos y le empezaron a gritar: "VUELVETE A TU PAIS". Ignacio se puso como loco y en lugar de cagarlo a trompadas, se puso a llorar. Me dio tanta rabia y tristeza...”

Pobre crío.
Le conté a Guille como a mi, en Madrid, una vez, un taxista me mandó también a mi país. Le conté “como cientos de taxistas que me tomé me dijeron cosas intrascendentes, o incluso fueron increíblemente amables. Como en Madrid, cientos de taxistas me llevaron a destino durante 12 años. Pero sólo me acuerdo de ese forro que, porque no tenía cambio, me empezó a decir que le debería haber avisado, que era temprano, etc etc.
Puedo recordar la conversación entera.
Puedo recordar su opel blanco.
Y la cara de energúmeno cuando le dije que mi parte de la transacción era pagar y la suya llevarme a destino, y que una de sus herramientas de trabajo era tener "las putas vueltas".
Me lo largó ahí, a la cara.
´Sudacas de mierda, porque no se vuelven a su país´.
Y yo me baje del taxi sin pagarle (porque el no tenía cambio y no quería ir a buscarlo y yo tampoco), con mi adrenalina en ebullición y me puse a llorar.
Tampoco lo cagué a trompadas.”
Esto fue en el Paseo de la Castellana.

Me pregunto que entenderá el crío ese de lo que le dijo a Ignacio.
Y cuantas veces escuchó a sus padres decirlo. O al vecino del 4to.
Me pregunto si sabe la magnitud del daño. Porque Ignacio, que no lo cagó a trompadas, se sintó horriblemente mal. Oveja de otro rebaño. Lo patearon fuera del corral y le dijeron que era distinto, que se fuera.
A donde se va a ir, me pregunto?.

Ignacio nació en Buenos Aires donde estuvo 20 o 26 minutos, y después se fue con sus padres a vivir a Alemania, y 5 años más tarde, saltó a Barcelona.

Ignacio habla catalán, come butifarrón, festeja la diada, dice prou y baila sardana. Es catalán primero, español después, y también es hijo de argentinos inmigrantes. Pero no es argentino por herencia, así como tampoco es científico porque sus padres lo sean.

Hace un tiempo escribí para el blog de Crítica Digital. Entre los comentarios, me encontré con este:

“Muy linda foto e hija tenes, Ojala vuelvan todos pronto y sean argentinos en Argenitna, ac´pa se esta llenando de millones d einmigrantes, no todos con buenas intenciones y que producen un choque cultural y etnico increible en Buenos Aires. Buenos Aires esta muriendo, vulvan pronto a verla porque con millones de inmigrantes y su tasa de natalidad y los K, en 10 años no la reconocen!”

Como me asusta esa gente...

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