
garage sale del sábado:
* un rodillito de imprenta 1920 aprox de roble inglés por $2
* dos cabeceros de cama de hierro forjado (sólo los cabeceros), uno de una cama simple y el otro de una doble. $1 cada uno, y no sirven para nada, pero eran tan bonitos que no puede dejarlos. Los vamos a poner en el jardín y que trepen rosales.
Suegrísima a comer y por la tarde vino Maddy para un sleep over.
Tenemos esta cosa de un fin de semana cada uno, que se acabará pronto porque cuando Sonia tenga a la peque, no va a estar para lidiar con estas brujas, así que las dormidas se espaciarán a una vez cada dos semanas (no las aguanto todas las semanas con las luchas de poder a ver quien es princesa).
Esta mañana hacía frío. 27% de humedad, los labios partidos, 6 grados aunque en "temperatura emocional" eran 3.3 según la radio. Las chicas andaban en los juegos, yo intentando terminar el banco de iglesia que me está costando lo suyo con setenta capas de pintura. D se fue a caminar a los perros (la realidad es que es al revés, pero bueno).
En un rato libre que tuve anduve buscando los links para la lista de series sesentosas del otro día. Encontré casi todo (menos el capitán piluso) en YouTube.
Me hizo gracia porque mientras sonaban las sintonías de muchas de esas series, había compartimientos de mi memoria que se iban abriendo y recordaba cosas. Nadas sin importancia como sopas de vitina, vidrios empañados al llegar del colegio, un mantel a cuadritos blanco y rojo, sándwiches de carne jugando en la puerta, los labios doloridos del frío, trepadas a un nogal en la casa del vecino de atrás, almohadones rojos, chanchitos de la india, la cocina de Cecilia Borja y un estabilizador de electricidad que había en esa casa, justo detrás de la puerta que iba del comedor a las habitaciones, que había que darle dos vueltas a la derecha cuando la tensión caía. El olor a leña de Canale, la pesca de madrecitas en la calle divisoria, el miedo que me daba caminar por divisoria más allá de la casa de la japonesa, porque nos acercábamos al loquero, un caserón majestuoso rodeado de misterio.
Mirábamos poca televisión, no creo que emitieran demasiado, pero nosotras después o antes de los deberes, siempre jugábamos afuera. En la calle. Había chicos por todos lados, y jugábamos en todas las casas y todos los jardines y las veredas. Había carnaval y guerra de bombitas de agua. Me acordé de mi primer juego a "la botellita" y "verdad o consecuencia" en el garaje, que me salió darle un beso a Luis, uno de los tres hermanos que vivía en la esquina de casa y que a mi me gustaba.
Esa casa tenía un altillo, y había una librería montada y maletas con ropa antigua. Ropa de mamá cuando era "joven". Pero cuando recordaba, pensé que mamá en ese momento tenía bastante menos de lo que yo tengo ahora. Nos pasábamos horas en el altillo porque siempre había cosas maravillosas.
A raíz también de mi lista, aparecen mensajes por todos lados recordándome series de tv y dibus. Algunos, como el mensaje de Ignacio, no es mas que una provocación para hacer la lista de los '70s.
Ira en breve y se aceptan sugerencias.
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