A las 6.00 pm oscurece. las chicas ya se habían dado la ducha y estaban casi preparadas para cenar pescado a la plancha.
Mi garganta está espantosa, se me fue poniendo más y más a la miseria a medida que transcurría la tarde.
Hablo como desde el mas allá.
Voz profunda, casi de hombre.
De repente, Olivia empezó a llorar, y llorar y llorar diciendo que quería a su papá, que viniera papi, quiero a mi papiiiiiiiiiiiiiiiiii.
Le pregunté que le pasaba, y cada vez lloraba más hasta que en un momento, finalmente, me dijo...
- tenés un monstruo en la boca.
Estaba asustada por la voz.
Intenté forzarla lo máximo posible, para que fuera menos grave. comí un poco de miel y tomé tres teteras hirviendo
Mejoró un poco.
Entre tanto, llamamos a D para que hablara con Olivia y mientras le explicaba que tengo la garganta enferma, que tiene que ir al médico pero que no hay monstruos, Anna estaba en plan hermana mayor, y me hizo abrir la boca para mostrarle a Olivia que no tenía monstruos (chica lista).
Y dejó de llorar pero nos dirigimos la palabra lo mínimo indispensable el resto de la tarde.
Y le di besos sin hablar cuando la metí en la cama, y ahora duerme y yo me quedé sola con el monstruo en la boca.
2 comentarios:
Ojo al piojo... no será la tan mentada voz de ultratumba de los poseídos?
Dale jugo de limón al mostro ese, y listo el Pollo!
jue, jue, jue!
deep throat...
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