En vez de ir a hacerme pruebas y mas pruebas, y como Douglas se tomo el día en previsión (y no lo cancelo) hoy fue como un día de super vacaciones.
Ayer D me trajo de regalo un Ipod, porque si. así que contenta con el chichey hoy por la mañana me compré un par de camisetas y un jersey. Volví a casa y nos fuimos a comer fuera.
Debería, quizás ser un día de introspección, y ayuda al necesitado, o de donaciones y agradecimientos a los dioses pero me atacó por un momento la banalidad y el consumismo, y me regalé y regaló doug cosas después de las semanas de mierda que pasé.
Por la tarde llevamos a Anna al oftalmólogo que tenía su revisión anual.
Como anna tiene el ojo izquierdo que se va de viaje (el músculo de ese ojo es extra fuerte, y gira más de la cuenta) hay que ver que no se le vuelva "perezoso" y la visión no se desarrolle correctamente. 10/10 visión perfecta y nos mandaron para casa. La solución a su problema es
que con los años, decidamos operarla. Yo no quiero, además el éxito de la operación es de un 60%. Le tienen quitar parte del músculo o seccionarlo. Cualquier cosa con los ojos me da mucho miedo y como cosméticamente no es desastroso y es principalmente cuanto mira a la izquierda con la cara de frente y esta cansada o estresada, pues veremos. Ya más adelante puede decidir ella. Yo no quiero tomar esa decisión, a menos que la vuelvan muy loca en el colegio.
Pasamos a buscar a olivia que la habíamos dejado en la guarde y organizamos un picnic con pizza en nuestra habitación a propuesta de las bestias. Compramos pizza en Paccinos, que es la mejor pizza que hay por acá (es realmente buena) y volvimos a casa. Tomamos cerveza, las chicas
naranjada y comimos pizza margarita y celebramos un jueves donde no pasó nada pero podría haber pasado mucho.
Me di cuenta de cuan contento estaba D no cuando esta mañana hablábamos con Amanda en la puerta del cole y D le dijo que yo estaba bien y que íbamos a celebrar. Pero Amanda no sabía nada así que él le dijo... "hoy le podrían haber dicho que tenía cáncer pero no tiene nada". Se quedó helada, me dio la enhorabuena y tan contentos. Pero cuando en la pizzería también se lo contó a la pizzera con una sonrisa de oreja a oreja (la pizzera incluyó un par de cervezas para que festejáramos) me dí cuenta de que ni antes de ayer ni ayer había estado tan contento como
hoy. Y sobre todo, me di cuenta del acojone que tenía.
Anna se comió dos porciones y yo dos y media, enormes, cosa que nunca pero estaba tan buena!. Tengo la panza hecha un globo.
Ahora están los tres en la cama leyendo historias. Yo mientras escribo esto bostezando y son s'olo las siete y media. Estoy resfriada, tengo la nariz tapada y voz de trueno. Veo una cama en mi futuro mas cercano.
1 comentario:
Que bueno lo de tu marido. Es genial cuando te pasa algo tan deseado que no poder reprimirte las ganas de contarselo a todo el mundo. Incluida la pizzagirl. Felicitaciones!!!!!
Publicar un comentario