Después de 1 año, algo que me dijo una vez Ignacio me volvió como un consejo divino y me salvó de una semana de penurias. O al menos, creo, me la hará un poco menos terrible.
Antes de ayer, jueves, recibí una llamada telefónica del Breast Screening Center diciendo que el próximo jueves tengo que volver a hacerme tests porque hay un área más densa en las mamografías, y tienen que investigar que es. Primero harán otra mamografía y una eco, y si con esto no se quedan contentos, pues punción y biopsia. Por supuesto, mi estómago está hecho un nudo.
Del agobio que tenía, el viernes por la mañana fuimos al B.S.C a hablar con alguien. En mis imaginaciones estaba la posibilidad de que no me hubieran querido decir la verdad por teléfono. Me senté con una doctora que dijo que el jueves próximo volaba el equipo de especialistas (conciliábulo de genios) y que vería mi caso y el de otras mujeres. Que ese mismo equipo estaba en ese momento haciendo estudios a otras mujeres, y que si mi mamografía hubiese sido preocupante, me hubiesen citado sin dilación. Eso me serenó un poco, claro. No mucho, tampoco la tontería pero... algo es algo.
Ignacio, refiriéndose a Belén me dijo: "cuando nos dijeron que tenía leucemia, Patricia me hizo prometer que no haría ninguna búsqueda en Internet sobre la enfermedad, y dejaría que los médicos nos informaran de todo lo que hay que saber". Y eso mismo es lo que le hice prometer a Doug, que no buscaríamos ni estadísticas ni probabilidades ni nada, porque no sabemos nada. No quiero saber si la posibilidad de que ese conglomerado de quien sabe que que tengo en una teta es solo un susto o es cáncer. Hasta el jueves, necesito tranquilizarme, cosa que me viene resultando prácticamente imposible. Sin embargo, el Sábado, el pensamiento va y viene, no como el jueves que estaba instalado en mi cerebro sin descanso.
Yo soy una de esas películas de sábado por la tarde con Bonnie Beledia, golpe bajo y lágrima a destajo, y no puedo evitar mirar a mis hijas y preguntarme que pasará si yo no estoy, quién les va a hacer trenzas y como crecerán sin mi. Me despido del césped, y miro a los perros con ternura, pensando que estarán con mi familia más que yo.
Al mismo tiempo, desde el jueves tengo una percepción de mi misma y mi entorno que es casi sobrenatural. Me siento de pies a cabeza, escucho más y aunque se que se va a pasar, porque uno se acostumbra a casi todo, hoy por hoy me siento amplificada, y cada cosa que oigo la escucho realmente. Siempre vuelvo a lo mismo, a la sacudida necesaria, a las prioridades y su ordenamiento.
Esto no creo que lo vaya a colgar en el blog hasta pasado el jueves y una vez tenga los resultados. Y ahí será otra historia. Buenas o malas noticias. El jueves, todo puede cambiar, y esa incertidumbre es apabullante.
Baglietto primero y Guille después dijeron:
"Si nos inunda el asfalto de sensaciones profundas gocemos bien nuestro ahogo que es nuestra imagen fecunda"
Baglietto primero y yo después decimos:
"A lo mejor resulta bien..."de mas esta decir que decidi colgarlo...
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