Ayer por la noche, luego de que las chicas se dieran una ducha, estaban sentadas en el sillón del salón y pasé la mano por la cabeza de anna, como tantas otras veces. Sentí algo, una especie de verruga, grano o similar en la cabeza, y me detuve en seco. Porque me dio algo.
Me acerqué y le miré el pelo y tenía una garrapata. Chiquita. Nuevita. Pero garrapata al fin.
El asco y la impresión que me dio no tienen nombre.
Douglas le vació jeringazos de alcohol encima para que se desprendiera, pero nada, así que luego de varios jeringazos la sacó con unos alicates, con mucho cuidado.
Anna entre tanto comía yogur sentadita, mientras miraba la peli y preguntaba que era lo que tenía en la cabeza y D le dijo que tenía un abrojo que se le había enredado en el pelo. Si le decimos que tiene un bicho que le chupa el cerebro no creo que se hubiera quedado tan quiera (y yo ya estaba a punto del desmayo).
Pusimos la garrapata en un cacharrito con alcohol por las dudas, revisamos a Olivia y a los perros (aunque los perros toman sus pastillas contra las garrapatas) y llamamos a Sonia para que revisara a sus hijos y a sus perros.
Todavía no hablé con ella así que no se si encontró algo.
Domingo morning.
D quería ir al market y yo no, así que se fue con las enanas y yo me quedé en casa sola. Mientras tanto restauré una mesilla de luz de silky oak que encontramos ayer en condiciones espantosas. Ayer rellené los agujeros, pegué el enchapado, arreglé las bisagras y la limpié. Hoy la barnicé a muñequilla, y recuperé un herraje del año de la polca que tenía arrumbado en un rincón y se lo puse. Quedó monísima, especialmente luego de haberla comprado por DOS dólares. DOS.
A medio día cociné un arroz con pescado y brotes de bambú, soja, water chestnuts y leche de coco. Estaba para morirse. Pero mientras cocinaba, Anna quería ayudar, y entonces le pedí que me vaciara el lavaplatos. Lista yo, porque ODIO guardar platos casi tanto como odio guardar la ropa después de planchada.
Iba la enana guardando los platitos de melamina y las tacita de elmo y dora exploradora en su armario y le digo:
- Anna, me podés dar la cuchara grande, esa que está en el lavaplatos?
y ella estaba acomodando bols y jugando con platos acomodándolos por colores ni se inmutó. Sordera absoluta.
- Anna... me das please la cuchara?
nada...
- ANNA! me podés pasar la cuchara¿?
y me mira y dice
- Can you wait a minute? (podés esperar un minuto¿?) Im busy! (estoy ocupada)
La contestación me atravesó como un rayo. Esa contestación, que usé tantas y tantas veces a lo largo de mi vida, por primera vez la escuché en boca de otro. Cuántas veces le habré dicho a mi madre "Espera" y todas sus variantes ¿? Inmediatamente recordé a mamá rezongando porque no hacíamos las cosas cuando ella lo pedía.
Me partió ese mico de casi 5 años y más aún el estar del otro lado, del lado del que espera. Por eso a Anna no le insistí más y me fui a buscar la cuchara yo misma, que es más rápido y mucho menos costoso.


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