jueves, 13 de marzo de 2008

mamas

Jueves morning.
Llevamos a las chicas al cole. Nos quedamos hablando en la puerta del cole de anna con sonia.
Justo en la puerta hay una plaza para minusválidos. Mujer al volante de un PAJERO (que ni a propósito) cigarro en mano aparca lo más chota. Nene de 4 años baja por la puerta delantera. En el asiento de atrás un bebé. Niño baja y comienza a andar a la entrada del colegio. Ni bien cruza el portal, madre sale con su 4x4 rumbo a lo desconocido.

Nos sorprendemos y lo comentamos.

Dos minutos más tarde otra pajera pero en un Land Rover aparca en la plaza de minusválidos. Baja del coche otro mico de 4 compañerito de Anna. Ni bien está abajo, madre en chandal arranca rumbo - posiblemente - gimnasio. Niño comienza a hablar con nosotros, extraños. Mandamos el niño para adentro y nos vamos.

Esos padres son los que ponen el seguro en las puertas traseras y sus hijos tienen prohibido encender fuegos, usar navajas, caminar por acantilados y manipular pólvora o jugar con viudas negras. Pero esos padres no tienen problema en dejar a sus hijos en la puerta del colegio donde hay un grupo de extraños, arrancar el coche y marcharse.
Es como que se me escapa.
Escribí una carta al periódico, porque esos son los padres por los que luego se hacen campañas nacionales si algo les pasa a los hijos. No digo que mis hijas no estén en peligro, ni mucho menos y no digo tampoco que sus hijos se merezcan desgracia alguna. Pero la última desaparición de un menor en Queensland fue hace algo así como 4 años. El crío, de 7 años, estaba en la carretera esperando un bus, con nadie ni nada alrededor. Alguien lo levantó y nunca más se supo. Pero... que hace un chiquito de SIETE años solo en una carretera esperando un autobús? No es justo, por supuesto, pero tampoco hace falta poner a los críos en bandeja de plata a los hijos de puta.
O quizás yo estoy muy pasada de rosca y soy una madre sobreprotectora. No lo se.

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