Anna esta tirada en la cama mirando una peli. Está demolida, durmió media hora de siesta y se despertó. Yo creo que la última vez que durmió la siesta tenía alrededor de 2 años.
Olivia está en el sleep out jugando con little people, unos personajillos de fisher price.
Los perros duermen debajo del aire acondicionado, uno en mi cama, el otro en el suelo.
Y yo estoy en mi habitación, delante del pc, mirando si suben mis cositas en ebay. Terminan en dos horas y es ahora cuando la cosa se pone divertida.
Hace calor, hay sol aunque se nota que viene el otoño. Es otra luz.
Y de fondo tengo el sonido de los coches de carrera, que hoy corren aquí, en Melbourne. El Australia Grand Prix.
Y me transporto a hace un trillón de años, porque ese ruido es ruido a departamento, y a cecilia borja y a mitre y a macías. Es ruido a domingo, a papá desconectado del planeta y con Formula 1 endovenosa frente el televisor, durante interminables horas, mirando dar vuelta unos cochecitos ruidosos. Ruido a Reuterman, que nunca llegaba, siempre una desgracia... Y a Nikki Lauda, que me impresionaba por las quemaduras y la orejita de monstruo de los Goonies.
Vuelta tras vuelta tras vuelta ese ruido a mosquito molesto.
1 comentario:
Pero no se corría en Australia en esa época. Ni siquiera cuando apareció Alan Jones, pensá que el australiano fue campeón en 1980 y Lole se retiró en 1982, una semana antes de la guerra de Malvinas.
Ya sé que no tiene nada que ver, pero estoy seguro de que Reutemann estaba avisado de la invasión a las islas. Porque a pesar de que venía de perder el año anterior el campeonato por un punto y que se avizoraba un futuro "turbo" para la categoría había decidido seguir un año más en Williams (sin Jones).
La invasión precipitó el retiro y no fue un coche turbo el que alcanzó el título, sino un Williams con el piloto reemplazante de Jones, que había sido, si bien solamente por dos carreras, coequipier de Lole: el finlandés Keke Rosberg. Sí, Gaby, el padre del piloto que hizo podio el domingo... con un Williams. Las malvinas no serán argentinas jamás, qué joder.
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