Los perros no vienen con manual de instrucciones.
Pero deberían.
Y como cualquier manual, habría que ir directamente al capítulo Advertencias o WARNINGS.
Cuando uno compra un perro nadie te advierte que los días de lluvia, que considerabas bucólicos o incluso apreciabas, pasan a ser ENEMIGO PÚBLICO NÚMERO UNO.
Un día de lluvia es el peor día de tu vida.
Seco perros cada diez minutos. Por lo menos.
Normal, tengo que dejarlos bajar cuando quieren hacer sus cosillas.
Podría mirar el pronóstico del tiempo y ponerlos en ayuno, siempre de acuerdo a la amenaza de lluvia.
Al enemigo NI AGUA.
Llueve. Hay barro por todos lados. Incluso creo que el cemento se hace barro. Todavía no se secó la última lluvia. Ni la anterior. Y esto no mejora, los monzones de enero traen lluvia y los perros traen barro.
No los aguanto más.
Bajo este manto moteado y cara compardora hay un esparcebarro esperando su oportunidad.
Llueve sobre mojado, cantan sabina y paez. Y agregan, casi con anticipación mística "... uno y uno son demasiados... llueve sobre mojado..."
1 comentario:
Llego a tu página por casualidad, a través de la Bitácora de Blogueratura, me gusta tu Web destila la sensibilidad de mujer a la que no llegamos a alcanzar los hombres.
Feliz Navidad from azpeitia desde la lejana España. un abrazo
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