y entonces, un día, llega el verano y nos tenemos que poner el bañador.
estamos blancos lechosos, y las piernas, el culo, la panza.
Y yo con estos pelos.
Y nos pasamos la vida tapados de tobillo a cuello, pero cuando se acerca el final de la primavera y hay agua de por medio, nos tenemos que sentir lo más cómodos mostrando nuestras lorzas. Y nuestros pelos!!!!
algunos/as pueden presumir, pero la mayoría no. Como dice una amiga, a estas edades lo que importa es la cara, el resto, unos más otros menos estamos todos medio estropeados...
En casa, al menos, uno controla los visitantes pero en la playa es terrible, y el trayecto de la toalla al mar se hace infinito, imaginando miles de ojos clavados en un culo bamboleante. Arrastrase por la arena queda ridículo (a estas alturas, hacer milanesita hasta el agua no es bien visto) y cuando el agua nos llega al tobillo nos zambullimos en la esperanza de encontrar una corriente marina que nos lleve al mas allá, para no tener que hacer el trayecto inverso.
No es consuelo la gorda que se sienta en la orillita refrescándose las axilas con agua yodada y una porción de pizza en la mano. Ni el impresentable con slips marcapaquete y 300 kilos de más, que está bajo la sombrilla avistando tetas y con su barrigón se da el lujo de criticar a la pobre chica con cicatriz de cesárea (esto lo escuché yo con estos oiditos que tengo, en una playa en mar del plata). Porque no hay consuelo. Dos o tres toallas más allá, siempre habrá una guacha que tiene la carne firme como pegada con loctite, a quién no se le mueve ni la pestaña y que el botox o la silicona pueden ser más que obvios pero no importa. A mi se me bambolea todo y a ella no.
Por qué no vamos a la playa con medibachas, que sería más lógico?. El sol en exceso no es bueno para nadie y esta exposición corporeo temporal es traumática.
En Australia, los críos andan todos tapados en la playa. El sol es malo, y la campaña de protección es feroz. Y por supuesto es muy normal ver gente con camiseta y shorts o bermudas en la playa. De hecho, muchos conjuntitos de bikinis vienen con camiseta y con bermudas, y en la playa es casi un 50% y 50% el número de personas vestidas y en traje de baño. Y por suerte, el 50% vestido no coincide con los afectados por las inundaciones. Es indistinto.
Yo me apunto a la moda de bermudas de telas que se secan en segundos y tops o camisetas anque musculosas. Mi piel me lo agradece y mi autoestima también.
estamos blancos lechosos, y las piernas, el culo, la panza.
Y yo con estos pelos.
Y nos pasamos la vida tapados de tobillo a cuello, pero cuando se acerca el final de la primavera y hay agua de por medio, nos tenemos que sentir lo más cómodos mostrando nuestras lorzas. Y nuestros pelos!!!!
algunos/as pueden presumir, pero la mayoría no. Como dice una amiga, a estas edades lo que importa es la cara, el resto, unos más otros menos estamos todos medio estropeados...
En casa, al menos, uno controla los visitantes pero en la playa es terrible, y el trayecto de la toalla al mar se hace infinito, imaginando miles de ojos clavados en un culo bamboleante. Arrastrase por la arena queda ridículo (a estas alturas, hacer milanesita hasta el agua no es bien visto) y cuando el agua nos llega al tobillo nos zambullimos en la esperanza de encontrar una corriente marina que nos lleve al mas allá, para no tener que hacer el trayecto inverso.
No es consuelo la gorda que se sienta en la orillita refrescándose las axilas con agua yodada y una porción de pizza en la mano. Ni el impresentable con slips marcapaquete y 300 kilos de más, que está bajo la sombrilla avistando tetas y con su barrigón se da el lujo de criticar a la pobre chica con cicatriz de cesárea (esto lo escuché yo con estos oiditos que tengo, en una playa en mar del plata). Porque no hay consuelo. Dos o tres toallas más allá, siempre habrá una guacha que tiene la carne firme como pegada con loctite, a quién no se le mueve ni la pestaña y que el botox o la silicona pueden ser más que obvios pero no importa. A mi se me bambolea todo y a ella no.
Por qué no vamos a la playa con medibachas, que sería más lógico?. El sol en exceso no es bueno para nadie y esta exposición corporeo temporal es traumática.
En Australia, los críos andan todos tapados en la playa. El sol es malo, y la campaña de protección es feroz. Y por supuesto es muy normal ver gente con camiseta y shorts o bermudas en la playa. De hecho, muchos conjuntitos de bikinis vienen con camiseta y con bermudas, y en la playa es casi un 50% y 50% el número de personas vestidas y en traje de baño. Y por suerte, el 50% vestido no coincide con los afectados por las inundaciones. Es indistinto.
Yo me apunto a la moda de bermudas de telas que se secan en segundos y tops o camisetas anque musculosas. Mi piel me lo agradece y mi autoestima también.
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