jueves, 22 de marzo de 2007

mi amiga sale en los periodicos.


Estaba intercambiando emails con ignacio hoy y le re envié un artículo del cinco dias de una entrevista a dulce.

Pensaba que no sólo es una tía alucinante, sino que además es listísima y ha hecho una excelente carrera. Tiene un puestazo, un marido y dos enanos, y todo lo compagina, seguramente no como le gustaría, pero como buenamente puede. Y sale adelante.

Pensaba en la carrera, en el mundo laboral, en vestirse todas las mañanas, y maquillarse, y cumplir un horario, y acatar ordenes (no importa cuan arriba estes, siempre hay alguien mas arriba), y mandonear a los subordinados (no importa lo bien que se gestione, para los empleados, el de arriba, tarde o temprano, es un cabrón) y me di cuenta que no solo yo perdí ese tren hace tiempo, sino que no quiero ese tren para mi ni atada con alambres. Al menos no ahora.

No quiero decir con esto que no tenga destellos de envidia malsana, con salarios abundantes, y tampoco quiero decir con esto que yo pudiera haber hecho lo que ella hace. ni mucho menos.
pero en este momento, en este lugar, en estas condiciones, estoy haciendo exactamente lo que quiero, y eso, en la vida, pasa pocas veces.