
Hoy nadaba y cuando ya me cansé, estaba ahi en el agua, flotando, y me puse a hacer chorradas hasta que me entró agua en la nariz.
Hacía mucho mucho que no me pasaba, y me acordé de mi. No se como explicarlo, realmente, pero me acorde de mi, de chica, en el club de la esquina de la casa de mi abuela (Club Alumni) y de esa sensación de que te entra agua en la nariz. Y de mi en el club adrogué, con mama y laura, y tirarme del trampolín y que me entrara agua en la nariz. Y de mi en la casa de canale. Y tener la misma sensación. Y creo que desde entonces no me entro agua en la nariz. Teníamos una piscina en la casa de Canoa, en Madrid, pero la usabamos poco y nada, especialmente porque X odiaba bajar (despues se transformó en deportista nato y abre y cierra la piscina de canoa cada verano). Nadaba con dulce, en el Hotel Meliá, pero era tranquilo, y no me ponía yo a hacer el pino o volteretas.
Yo necesito tener una piscina. Suena idiota, pero es verdad. Lo necesito.
Necesito nadar, es el único ejercicio que puedo hacer con constancia. El resto no puedo. Si nado no me duele mas la espalda. Magia.
Y necesito meterme en el agua, y escucharme. No creo que haya ningún lugar en el que pueda estar mas sola en el mundo. En el agua no escucho mi entorno, me escucho yo como un murmullo y me recuerda que yo estoy. Porque me olvido.
A veces soy tan por los micos que dejo de ser yo por mi. Y no quiero!