jueves, 17 de julio de 2008

El tren

Mis padres nos subían al tren en Constitución.Argentina año verde, dos menores en el Roca viajando solas.Nos sentábamos Laura y yo en un coche Super Pullman con destino a Mar del Plata.

No me acuerdo de nada del trayecto salvo por los pebetes de jamón y queso que comprábamos en el coche comedor, y que guardaban bajo unas campanas de cristal. Un pebete de jamón y queso con sabor a goma y una coca cola con la botella toda mojada. Estaban guardadas en unas neveras grandes con hielos. Quizás alguna vez almorzamos?

Pasaban las millones de horas.

La imposibilidad de visualizar nada excepto la llegada me sorprende. Memoria en blanco del trayecto. Llevaba la billiken y la anteojito para Laura ¿?

Recuerdo el controlador de billetes, que pasaba cada tanto.

Íbamos de noche?

Recuerdo el pebete y la botella de vidrio de coca cola.

O era de día?

Me sorprende esa ausencia absoluta de recuerdos.

Se de la excitación de estar solas. Y la sensación de absoluta libertad.

Recuerdo no tener ningún temor sólo la incertidumbre, ya cerca de Mar del Plata, de si Miguel y Baby nos estarían esperando en la estación.

Mar del Plata era lo mejor que nos pasaba en verano. Íbamos a estar con mis tíos y sus amigos delirados. A veces mis tíos vivían en Playa Grande, otras en Peralta Ramos y otras en el centro centro.

Del archivo de recuerdos de esas vacaciones tengo muchísimos olores y sabores. Unos hongos inmensos como campanas que había en un terreno frente a la casa de Peralta Ramos. Esa casa pertenecía a un inglés, y tenía, arriba, un cuartito que a mi me fascinaba.
Toros y vacas sueltos por ahí, y un lechero que vendía leche fresca. Mayonesa con polvo de ajo traído de USA por mi tía Baby, los perros y 1 loro.
Hombros rojos por el sol, Sapolán, nadar con Miguel de escollera a escollera, hacer a Laura adivinar cartas, poner Diana Ross y un disco de los Bee Gees que trajo Baby también de USA junto con el último pasito para bailarlo o alguna mini sesión de tap dance.

Alguna vez Sacoa.

Pescado, sopas, churrascos, asados. Olor a eucaliptos, de unos cacharrines que tenía Baby encima de las estufas. Mejillones y paseo obligado al puerto a comer cornalitos. El mejor puré de patatas que he comido alguna vez, que hacía miguel. Una casa de te en el bosque. Algún viaje más allá punta mogotes, camino a Miramar donde encontrábamos anémonas en las piedras y yo creía que me comerían el dedo.

En un par de semanas mis hijas se irán a pasar el fin de semana a la casa de Kath y las llevarán a pescar. Su casa, en el campo, frente a la montaña, con cerdos y gallinas y perros y una cabra.

Alguna vez lo dije, pero ellas están seguramente archivando eso, y dentro de 40 años formará ese entretejido de recuerdos donde nos retiramos a veces a disfrutar.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Cindor, yo tomaba Cindor en el tren porque no me gustan las gaseosas....y a mi me gustaba leer las Condorito (muy culto lo mío)
Baby tenia maquina de escribir que me dejaba usar y creo que pensaba en esa maquina de escribir todo el año....
Manteca de ajo, no mayonesa...era riquísima para ponérsela a la carne!
A Miguel lo ponía histérico que rayábamos la manteca de arriba....había que cortarla de los extremos.
La casa Viamonte....mi preferida (Viamonte y Paso?????')
La caminata hasta la playa....de ida cortita de vuelta parecía eterna.
Laura

Anónimo dijo...

Ha pasaste por la esquina de mi casa!
saludos del Guernicola(!).

S:.

gaab dijo...

de baby:
(...)leí tu blog sobre tus recuerdos de venir Mardel cuando eran niñitas las dos.....Nos gustó ya que es lindo que recuerdes momentos que como nosotros somos mayores los tenemos muy presentes, no porque vivimos del pasado sino que siempre están las dos cuando chicas en nuestros corazones. Es notable como quedan en la memoria algunas cosas right? Quizás porque disfrutamos de la infancia de Uds o simplemente porque nos divertimos mucho.....
Recordaste todo, menos que la casa de al lado en Peralta Ramos era de un inglés, el Sr de marras era Mr. Khulmann padre de Leni la "bienamada" amiga de mi hermana Joannie.
Lo que sí recuerdo muy nítidamente es el loro Coco, el cual cuando lo llevábamos en el coche sobre mi hombro y si Mike esquivaba un pozo y frenaba se iba para adelante siempre agarrado a mi pullover o blusa y decía !pobre Coco! muy gracioso fue el loro,y como sentí cuando me lo mató un perro que ni conocía, el le sacaba "los piojos" a los que teníamos en ese instante (siempre les encontraba casa)y seguramente bajó de su jaula porque pensó que todos los doggies eran iguales....
Mike sigue haciendo el mejor puré del mundo Y se recuerda cuando iban a incendiar unos pajonales que había a 2 cuadras (ahora estaría prohibido) con los perros Boneco y Muchacho y vos y Lola fumaban unos palitos huecos y se morían de risa.

También recuerdo los celos que les tenía Carlitos.....
(...)