lunes, 14 de julio de 2008

CHIHUAHUA!!!!!!!!!!!!

A lo largo de la vida, uno comete muchos errores. Matrimonios mal avenidos, malas compras, decisiones apresuradas. A veces, la corrección del error puede ser inmediata, aunque no por ello indolora. Otras muy costosa, puede incluso a veces ser imposible de rectificar.

Si yo considerara, por ejemplo, a mis hijas como errores, tendría opciones bien limitadas: O las devuelvo al mundo de los no nacidos (si no queda satisfecho le devolvemos su dinero?) o me doy un paseo por el aeropuerto, con el consecuente cargo de conciencia (que supongo tendría...).

Mis errores han sido muchos, creo. Pero los dos más grandes, que ya no tienen solución ni devolución son

Errores 1 y 2: Enzo y Paco.

Quería un perro aún a sabiendas de que era un error. Por eso tengo dos.
Quería que los perros fueran parte de la familia. Ahora tengo dos hijos idiotas.
Quería perros sanos, bien cuidados, bien alimentados. Ahora tengo dos críticos de la guía michelín.

Debería haber comprado chihuahuas.

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Los Dálmatas son perros muy especiales. No es porque yo tenga dos, sino que no importa donde leas, siempre es la misma historia. Son casi humanos y como nosotros los tratamos, no ayuda a que potencien su lado perruno (nos agarra César no seque, el de los perros de Hollywood y nos hace galletita).

Enzo siempre optó por sentarse en las sillas y sillones, con ese estilo dandy que tiene, con su mantita escocesa. Paco se sienta a tu lado en el sillón y pone su hocico en tu cuello, a la espera de algún mimo, y cuando el mimo llega, hace ruidos de placer como los que yo hago cuando me acarician el pelo o me hacen cosquillas en la espalda.

Error 3:
Duermen en las camas. Ya se, los perros tienen que dormir fuera pero... los dejamos dormir a los pies de la cama cuando peques y ahora no sabemos como explicarles que eso ya no va mas.

Sin embargo, desde empezó a hacer frío y pusimos estufas en el cuarto de las chicas nos abandonaron sin decir adiós y se fueron a dormir con ellas. Dos putos.

Por la mañana se levantan primero que nadie y se van a jugar afuera. Vuelven e intentan despertarnos, cuando no damos señales de vida o se vuelven a ir a se vuelven a dormir. Desayuno, esperan su turno. Cuando alguien se levanta de la mesa miran, porque saben que si las chicas dejaron arroz inflado o corn flakes, a ellos les tocarán cereales, que les gustan mucho. Ni hablar si esa mañana hubo suerte y hay huevos revueltos y alguien no los terminó. Ese día es fiesta porque no hay nada que les guste más que los huevos revueltos o la tortilla de patatas (putos plus!).

Ni bien hacemos la cama, se suben para echarse una siestecita.
Vamos a la ducha e intentan ver si se pueden meter ellos también (ni hablar!).
Te traen la correa para que los saques a pasear.
A veces a la mañana vienen a vernos con alguno de sus juguetes para ver si queremos jugar.
Por la noche, Enzo incluso ha llegado a despertarnos porque Anna estaba destapada. Viene a la habitación, nos despierta, nos hace seguirlo (no hay confusión posible) y nos lleva a la habitación de Anna y se para al lado de la manta. Tapamos a Anna y el se va a dormir tranqui. Si alguien viene a la puerta, el va primero y se pone entre la puerta y yo.

Es un perro tan impresionante que a veces cuando me mira, me parece que quiere decirme cosas y busca como. Hablo de Enzo... porque Paco es tonto de solemnidad. No es que no sea mono el bicho, yo lo quiero, pero es tan bobo!. No hace nada más que pedir comida y pedir que le rasquen las orejas o la panza, que visto desde la perspectiva humana es quizás más inteligente que el otro!. Te mira con el ojo azul hielo y parece diabólico. Bowie en Laberinto es casi una ternura comparada con Paco.

Comen un montón, sueltan pelos y pedos por todos lados, ocupan mucho espacio (los chihuahuas ocupan mucho menos), no paran de jugar, andan olisqueando todo bicho de menos de metro y medio y siguen a las chicas a donde quiera que vayan.

lindos pichichos...

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