viernes, 22 de septiembre de 2006

... que equivocado estabas, hijo...


Mi ex decía que iba a poner un cartel en la puerta del baño para que cada vez que estuviera sentado pudiera leerlo y recordar.
El cartel tenia que decir:

"NO OSARÉ RETORNAR"


Y siempre nos causo una mezcla de gracia y pena (a Laura, Lola, a Ana y a mi). Tanto resentimiento... pero después de como 15 años, lo pienso y me aterra.
Quizás lo que el pobre quería decir era "no osaré volver a irme (ya me costo suficiente)". No importa donde. Uno se queda partido para siempre. Y dejar gente en un lugar ya es suficiente, de dos es demasiado.

Una amiga me decía el otro día que sus padres, inmigrantes, vinieron cuando ella tenía tres años. Ahora, ella tiene 35, sus padres se divorciaron y la madre se vuelve a Inglaterra, dejando a sus tres hijos aqui. (JA! nadie pensó que los INMIGRANTES también pueden ser ingleses!).

Mis abuelos se fueron de Palma de Mallorca con destino Buenos Aires. Mi madre vivió la mayor parte de su vida en Argentina. Papá hubiera sido un "emigrante" a NY si el destino no le hubiera tirado los planes al traste (gracias a lo cual yo nací, claro!). Lo debo llevar en la sangre.

Yo me fui a España hace más de 15 años. Y después pegué otro salto, a otro continente, a otra cultura.

Amo España con toda el alma, y a la gente que dejé ahí. Y los voy a adorar siempre asi como siempre voy a querer lo que dejé hace mil en Buenos Aires. Pero lo que me aportó Australia es tanto, que es imposible que pueda arrepentirme de la decisión.

Australia me cambió la vida, me rehizo, me dio vuelta como una media y me sacudió.
Australia me dió la oportunidad de empezar otra vez otro camino, como si me hubieran tirado desnuda en medio del Corte Ingles, y me dejaran elegir todo el vestuario de cero, sin andar con ropa de otras temporadas que uno no tira "por las dudas".

Australia me hizo cambiar pañales, rogar por noches de sueño, cocinar trescientas veces al día, trescientas cosas distintas para dos bocas indecisas. Me hizo tener calor, echar de menos los inviernos, vivir en la Gran Barrera de coral y tener el trópico de Capricornio a tres manzanas de casa. Pero sobre todo me hizo sentir lo que jamás me hubiera tocado sentir de no haber tenido a mis hijas. Mi hermana no lo entiende, es como si estuviera hablando de patos y tornillos. Y desde su yo yo mas basico me reclama el haberme ido el siglo pasado. Cómo no se entiende una Anna y una Olivia?

Australia incluso me permitió dejar la oficina y abrir mi propio negocio, que sorprendentemente funciona! y eso no deja de pasmarme día si, día también.

A veces pienso que yo tengo saltos suficientes para toda una vida o dos, pero si pienso en el "no osaré retornar" me da un escalofrío, porque si hay algo que tengo claro como el agua, a estas alturas, es que no tengo ni puñetera idea de lo que voy a hacer a medio plazo. La vida más o menos va haciendo conmigo lo que quiere, y yo tomo riesgos o elijo las opciones que se me presentan, pero ni por asomo, estoy donde algún día pensé que estaría.

Soy el NO PRODUCTO de ningún plan. Soy el anti plan.

No hay comentarios: